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¿Una persona con cáncer puede tener perros?

Las quimioterapias, radioterapias o cualquier otro tratamiento contra el cáncer podría llevar a preguntarte: ¿una persona con cáncer puede tener perros? Es cierto que no todas las mascotas corren o son un riesgo y tampoco todos los tratamientos. Para responder a la pregunta hay que tener ciertas consideraciones.

 

  • El equipo de profesionales que brindan atención médica deben estar informados respecto al peludo que hay en casa y se debe comentar aspectos relevantes que ayuden a establecer cuáles son las situaciones en las que podría correr peligro. Además, hay que consultar un veterinario para estar informado respecto a las enfermedades que puede adquirir una persona con cáncer por parte de su amigo can, ya que las defensas se encuentran débiles y esto aumenta la posibilidad de adquirir infecciones.
  • Si en caso se torna la situación grave, es conveniente que alguien viva cerca para que pueda cuidar de la mascota. Hay que dejar instrucciones específicas respecto a la alimentación, paseos, limpieza, etc. 
  • Un perro rescatado de la calle vs. uno domesticado en casa desde pequeño representa riesgos diferente en una persona con cáncer. ¿Por qué? Las razones básicamente son que un perro de la calle por lo general es portador de más bacterias y probablemente no está al día con sus vacunas. En cambio, los peludos que desde pequeños han estado en casa y tienen todas sus vacunas, representan un riesgo menor.

 

Por supuesto que un peludo podría permanecer en casa mientras hay una persona con cáncer recibiendo tratamiento porque son fuente de paz, tranquilidad, compañía y amor. Algunas experiencias y expertos afirman que mejora el estado de ánimo de las personas y mejora su calidad de vida. Además, se ha visto que los peludos son un gran apoyo para personas con ceguera o epilepsia. Pero, para conservar al peludo en casa, hay que tomar en cuenta las consideraciones anteriores y proteger la salud de una persona con cáncer de la siguiente manera.

  • Evitar el contacto íntimo con el peludo como abrazar, besar o dormir en la misma cama.
  • Ser cuidadoso al recoger los desechos del perro. Lo más conveniente es utilizar guantes y mascarilla.
  • Lavar las manos después de haber tenido contacto con el peludo.
  • Cuidar de las mordeduras y arañazos que pueda sufrir mientras se recibe tratamiento. Lo conveniente es ir al grooming y solicitar que corten las uñas del peludo y si se da el caso de mordedura, rápidamente asistir al médico.
  • Es cierto que las lamidas son una muestra de amor, pero lo mejor es evitarlas cuando hay un tratamiento contra el cáncer porque podría afectar gravemente la salud de la persona.
  • Para proteger al peludo hay que dejarlo dentro de casa a excepción cuando necesite ir a hacer sus necesidades fuera o dar un paseo (ojo: no debe tener contacto con otras mascotas).
  • Es conveniente vacunar al peludo antes, durante y después del tratamiento.
  • No permita que el perro beba agua del inodoro.

 

Si en casa hay una persona con cáncer en la familia y se quiere adoptar una mascota, hay que considerar que no sea de la calle por las razones anteriores, pero también hay que considerar perros maduros ya que implican menos riesgo que los menores a un año.

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Entonces, ¿una persona con cáncer puede tener perros? La respuesta es sí, tomando las medidas oportunas y considerando diferentes aspectos, como los anteriores. En realidad, se trata de velar por la seguridad de ambos, tanto del peludo, como de la persona que está pasando un momento difícil.

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Las mascotas que NO puede tener una persona con cáncer son reptiles, gallinas, patos, roedores o mascotas exóticas.

 

*Es importante resaltar que esta información no es de carácter oficial, sino una forma de guía para ayudarte a tomar decisiones en conjunto con el equipo de profesionales que van a atender un tratamiento contra el cáncer.

 

Para una persona con cáncer, un perro puede ser su motivación, compañía y amor puro. ¿Por qué no hacer la carga más ligera con un peludito de cuatro patas?

 

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