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¡Evita que tu perro salte sobre ti y otras personas!

Las visitas en casa pueden ser impredecibles y muchas veces no hay tiempo de preparar a tu perro para que se comporte y sea educado con las mismas. Cuando suena el timbre de tu casa, rápidamente tu peludo corre y frente a la puerta espera a que llegue la visita para recibirlo con alegría y euforia. Incluso, cuando eres tú quien llega, la alegría puede ser más notable que cuando llega su visitante favorito. El problema no es que el peludo se emocione, sino la forma en la que recibe a las persona cuando llegan a casa ya que lo hace a través de saltos. Algo no tan agradable para ti y tampoco para tus visitas.

 

¡El problema no es la emoción!

Precisamente, el problema de los saltos no es la emoción porque en ocasiones algunos peludos se comportan de esa forma por el cambio de ambiente que existe cuando llega una persona al hogar, algo que los hace sentirse nerviosos.

 

Pistas para reconocer el nerviosismo en tu peludo

Reconocer los saltos por nerviosismo es sencillo y más cuando observas cómo se comporta tu amigo peludo cuando conoce a nuevas personas. Por ejemplo, el lenguaje corporal de tu perro es clave para que reconozcas cuando salta por la emoción de verte y cuando reacciona de esa forma porque alguien más está invadiendo su espacio.

 

Evita que tu perro salte sobre ti y otras personas, aprendiendo a continuación algunos consejos que te ayudarán a enseñarle a tu peludo que cuatro patas en el suelo son mejor que dos sobre ti o las visitas.

¡Empezamos!

 

La clave: EDUCAR

Para abrir todas las puertas a un mejor comportamiento, la llave es la educación. Así que debes enseñarle al peludo qué está permitido y qué no. Pero ¿cómo hacerlo?, la respuesta está a unas cuantas líneas.

 

  • Consistencia, consistencia y consistencia

En primer lugar debes ser consistente ante cualquier situación y decir ¡No! cada vez que intente poner dos patitas sobre ti o alguien más y las otras dos en el suelo. La palabra NO cada vez que lo haga, debe ser una regla general que debes utilizar siempre, no importando que tan tierna sea su mirada.

 

  • ¡Encuentra alternativas!

Busca diferentes opciones para desviar la atención de tu peludo cuando suene el timbre, entren las visitas o llegues a casa después de una larga jornada de trabajo. La energía y emoción de saltar tiene que tomar otra forma. Por ejemplo, puedes motivarlo a perseguir un juguete, estar atento a una galleta de premio que sostengas en tu mano o simplemente permanecer allí haciendo caso a una orden que le des (como QUIETO, por ejemplo) que lo ayude a comportarse. Pero, no olvides que para obtener resultados necesitas darle motivaciones como algunas croquetas o palabras bonitas como ¡bien hecho! O ¡felicidades!, de esa forma sabrá que está haciendo algo bien.

 

  • Guía al peludo

Debes enseñarle a tu perro a que busque alternativas diferentes a brincar, para eso debes buscar algunos voluntarios como familiares o amigos que te ayudarán. Para lograrlo debes seguir los siguientes tips.

 

  • Enseña a los voluntarios qué es lo que deben hacer cuando el peludo brinque. Por ejemplo, puedes decirles que al llegar deben voltearse hacia la dirección contraria a la que el peludo está saltando o caminar unos pasos junto a él. Si lo hace bien, entonces lo debes premiar con croquetas, caricias o palabras bonitas.

     

  • Empieza por educarlo en un ambiente tranquilo, con voluntarios que estén calmados. Todo el proceso de educación debe ser en el lugar donde frecuentemente brinca, que es frente a la puerta.

     

  • Cuando consideres que el peludo ya está preparado, entonces es momento de utilizar algunos elementos con sonido que ponen eufórico a tu amigo y luego espera a que se calme antes de abrir la puerta. Si al abrir la puerta aún brinca, entonces tu visita debe girar hacia otra dirección y si se sienta entonces todo ha funcionado de maravilla y debes premiarlo.

     

  • Sólo debes practicar sin la correa cuando consideres que tu amigo de cuatro patas ya está preparado. Recuerda que pueden existir algunos intentos fallidos, pero no te preocupes es parte normal del proceso.

     

  • Dale espacio a tu can

Si el can es cauteloso y pudiera llegar a ser agresivo con las personas extrañas que llegan a casa, entonces debes mantenerlo en un lugar seguro y confortable para él. Eso lo puedes realizar poniéndolo en un cuarto seguro con algún juguete o actividad que le guste hasta que las visitas se vayan. Ahora si el peludo es cauteloso pero social, entonces dale la oportunidad de saludar con calma.

 

  • Ignora el mal comportamiento, premia el bueno

A veces tu amigo de cuatro patas olvidará que no debe saltar sobre ti o sobre otras personas, así que cuando lo haga debes ignorarlo hasta que sus cuatro patas se encuentren nuevamente en el suelo. Si lo hace bien puedes ponerle atención pero si no, entonces debes continuar ignorándolo hasta que se comporte como deseas.

 

  • ¡No debes ser cruel!

Lo primero que debes evitar es cualquier maltrato físico o psicológico como gritos, jalones o patadas porque eso no ayudará en nada a mejorar el comportamiento de tu peludo. Elimina permanentemente el “viejo remedio” de pegarle o alejarlo con la rodilla cuando salte sobre ti. Nunca hagas esto.

 

Ahora ya sabes cómo hacer que tu peludo sea un excelente anfitrión, así que ahora te recibirá a ti y a tus visitas con un cordial ¡Wouf!, que significa ¡Bienvenido!

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